sábado, 24 de noviembre de 2018


Rafael “Pepe” Roldan: 

un comunicador a tiempo completo



Por Mario Manzanares Parra
Pepe Roldan, El Temerario
Acarigua siempre ha corrido con la buena suerte de tener personajes populares que hacen la historia menuda, esa bonita historia de estos pueblos provincianos, que su gente siempre recuerdan con alegría, personajes que con el correr del tiempo viven toda la vida para la posteridad.
Finalizando la década de los 50 del siglo pasado nace en Acarigua, Rafael Ramón “Pepe” Roldan Escobar,  en barrio Colombia, su único barrio donde  nace, crece y se reproduce, y donde piensa morir, el mismo pueblo donde nace el Catire Páez,  Acarigua. Dice no acordarse  de su primer llanto y que es un portugueseño de alpargatas, aunque nunca haya usado unas.
“Pepe” Roldan a quien su pluma, su intelecto, su forma de pensar y decir lo que siente y padece le guardan un sitial de honor en el baúl de los recuerdos de los paecistas que lo ven caminar a diario por  esta pujante ciudad.
Por su accionar, don de gente, buen padre y mejor amigo, hablo de un portugueseño parido y criado en esos  rastrojos que para ese tiempo era Acarigua, nació un tres de junio de 1957, a quien sus padres lo bautizaron como Rafael Ramón Roldan Escobar, y unos años después le sobrevino el mote de “Pepe” con el que hoy día es reconocido mundialmente, y quien aún no saben reconocen al personaje de quien les escribo, les dio que les hablo del mismísimo “Temerario”.
Ya pasando los 61 años, aun jovial y dicharachero, siga su transitar en la lucha por la locha; es licenciado en Comunicación Social, pero ante su vida la había compartido siendo caletero, técnico de sonido, operador de radio, locutor y actualmente es un auténtico Temerario, aparte de otros dotes o dones que la vida le a regalado como el profesor universitario y el que más le gusta, el de mata tigre, y ahora también se le ha metido entre ceja y ceja ser cronista de Acarigua.
Pepe Roldan, estudio su primaria en la escuela “Ciudad de Acarigua”, donde no brillo pero tampoco oscureció, fue un alumno promedio, muy afable y un poco tímido para la época; a sus maestras a las que les llevaba mangos en vez de manzanas, cuando podía; pero en un descuidos de ellas “Pepe” les comía lo que les llevaba y luego se hacia el “Willy”.
Con Postoribo, Benjamin, Segovia, Pepe, Lina, Yadira, Yelitza.
Orlando y Querales.
Su bachillerato como todo joven acarigueño, menos yo; querían cursar estudios en el primer  liceo fundado en esta ciudad el famoso y decano Liceo Páez (LIPAEZ), allí en ese recinto esplendido donde cursaron estudios grandes personajes de la historia de esta gran ciudad, vieron cursar también a un hombre de grandes cualidades, por esas aulas también paso “Pepe” Roldan, allí se lustro de conocimientos.
Era como todo joven, enamorado, se la pasaba correteando chicas  y persiguiendo sombras  con formas de mujer por los amplios pasillos del conocido liceo. Egresado como bachiller pero sin cupo universitario, ya que no era fácil lograrlo, al igual que irse a otro estado a estudiar.
Así comenzó a buscar la forma de superarse y comienza a trabajar, en esta etapa de su vida hace de todo, barrendero, caletero, hasta que le llega la oportunidad y se convierte en aprendiz  en la Sensacional Radio Acarigua, donde Ramón  "Poncherita"  Ramírez, dueño de la radio, este le brinda la oportunidad de aprender una nueva profesión en horas nocturnas, donde nadie quiere trabajar, sino dormir y bonchar, hasta la media noche.
Pepe en su deporte preferido
Empieza a entrenarse como operador y no rehuye, camina de frente a lo que años después será su pasión, operador de radio y del programa más escuchado para la época la Máquina del Tiempo y del Expreso de Media Noche, dos estelarísimos programas de la mejor música pop chatarritas que existieron en las décadas 80 y 90.
Pepe aprende de los mejores de la época dorada de la radio, del desaparecido Internacional Lago Barrios y del orgullo de Maracas estado Lara, el grandioso Tucusito Meléndez, entre otros a los que también les tomo consejos, convirtiéndose en pocos años en uno de los mejores, editando y cortando cinta se dice que era un maestro, no como se hace ahora con la era tecnológica, no señor era todo manual, eran casete, tijera y celoven y tener buen ojo y mejor oído, mucha templanza para que los cortes fueran exactos y los montajes fueran un tiro.
Llego a ser uno de los técnicos más cotizado, su trabajo era de los mejores, logro establecerse en los años dorados de la Mejor Radio Portugueseña de todos los tiempos, ojo para mí. Radio Acarigua peleaba por la audiencia con la Primerísima Radio Portuguesa de Araure, del recordado radio difusor Armando Roque López, radio que también desapareció del dial, mas no de las mentes de los araureños, aun les suena el grillito en los oídos en esos corazones siempre retumbaran los latidos fuertes de estas dos grandes emisoras de Portuguesa.
Roldan, al igual que muchos otros operadores, técnicos, locutores y periodistas que al salir de sus labores cotidianas se iban a la UPI, a comentar el trabajo del día, allí convergían todos, la famosa esquina del edificio de Gómez López, aun con sus puertas abiertas este popular negocio. Allí los recibía con su afable sonrisa José Agraiz y la cara no tan amable de Ramón Colina el corajudo y siempre refunfuñón, allí las negras y las catiras no fallaban en las manos de estos grandes comunicadores.
En el 98 Roldan le dice adiós a Radio Acarigua, no sin antes en el 95 ser uno de los operadores fundadores de la era de las FM con el nacimiento de As 95.5 Acarigua Stereo As, hija de la Sensacional, bajo la dirección de Ibrahim Saavedra, excelente locutor y uno de los mejores narradores de ciclismo en Venezuela y Latinoamérica, Pepe fue uno de esos operadores que abrió la brecha en las FM y de allí se mudó como técnico de grabación a la efímera Radio Globo de Américo López Luego tomaría el Amaral rumbo Araure haciendo parada a tomar café en Sonora 107.7, un año con cada emisora, dejando constancia de su clase y profesionalismo.
Pepe con la colega Yelitza Hernandez
No conforme con todo lo que había logrado en radio, busca rumbo diferente, de las ondas hertzianas busco el arte de Daguerre y Tarbot, los pasos de los Dinapoli, los Escalonas, los Manzanares, de Campos, los Lugos, en fin incursiona arrancando el siglo 21 con una profesión que no era extraña  para él, pero que nunca había tomado fotos, pero no se amilano, le ofrecieron un cargo en la alcaldía de Ospino y no arrugo, tres años después solicito su ingreso al Circulo de Reportero Gráficos de Venezuela, donde hoy en un miembro activo de la seccional Portuguesa y junto a quien escribe esta crónica comandamos juntos a otros colegas y con mucho aciertos la seccional Portuguesa del gremio y de carácter nacional, ocupando Pepe por 5 años el cargo de Secretario de Organización con mucha mística, logrando para la seccional y todos los coleas agremiados logros que nunca se habían conseguidos.
Ya en plenitud de madures, aparece Misión Sucre y Roldan ve la oportunidad de oro para seguir creciendo y lograr el anhelado título universitario, se sube en el tren UBV e inicia sus estudios de Comunicación Social, logrando luego de 5 años y un poquito más, el ansiado título de Licenciado de Comunicación Social, que con mucho sacrificio logro culminar la carrera. Ya finalizando tuvo un percance que lo hizo perder un semestre por problemas con la vista, pero siguió en la lucha, no decayó logrando su meta, gracias a la revolución que abrió la Municipalización Universitaria, y así como Roldan, también me incluyo yo, logrando un sueño que era casi imposible para muchos de graduarnos universitariamente, pero se nos hizo realidad, gracias al Presidente Chávez, quien abrió las puertas de la Universidad Bolivariana de Venezuela, y con ello pagando la deuda de los pasados gobiernos donde la educación universitaria era un privilegio de pocos, pero una necesidad de muchos.
El equipo campeón de las caimaneras dominicales, Postoribo
Benjamín, Segovia y Pepe.
Se casaría por segunda vez, después de mucha brincadera consiguió a su flaca quien lo metió en cintura, su actual esposa la  profesora  Nazaret Mogollón. Pepe, con sus viejos ya fallecidos a luchado por todo lo que tiene, con siete herederos en su primera unión y dos con Nazaret, más la bicoca de 17 nietos y los que faltan por llegar, Sus dos últimos vástagos Jesús Alberto medico en ejercicio y la bordona Ángeles Nazaret a un paso también de ser medica de la República, ambos egresados como médicos cirujanos de la Universidad Rómulo Gallegos de Guárico.

Su pericia como escritor se inició un 16 de abril del 2002, con una columna titulada "Casquillo para la Negra," a propósito del derrocamiento de facto del Presidente Chávez, con esa columna descubrió a muchos personeros hablando mal del gobierno, o sea brincando la talanquera y la Negra Antonia comió casquillo y puso la lupa y varios abandonaron el barco revolucionario a raíz de Casquillo pa la Negra.
Luego vendría cambio de nombre y pasaría a llamarse 4,5 y Retroceso, le seguiría luego Roldan El Temerario y en Ultima Hora le sugieren que le quite el Roldan y le dejara solo el mote del Temerario, le quitaron el apellido, la columna mas leída, querida por muchos y odiada por pocos o viceversa, que también la leen para enterarse de muchas cosas que otros no se atreven a decir ni escribir.
A propósito de un cumple año de su famosa columna me toco el honor de ser su presentador en la sesión especial en el cabildo paecista.
Esto escribí ese día para El Temerario.

Hablar de alguien a veces se nos hace difícil, escribir una nota periodística es normal para todos los que ejercemos esta bella profesión de periodista, pero hablar de alguien prominente, quien acostumbra hablar de los demás, no es tarea fácil, porque nos podemos quedar corto en lo que le decimos.
Rafael Pepe Roldan Escobar, amigo, compadre desde hace varios lustros, triple colega, ha sido operador de radio de los mejores que han existido y eso no lo digo yo, lo dicen sus propios colegas locutores, técnico de sonido, locutor con un verbo chispeante, hoy licenciado en Comunicación Social, Pepe es uno de esos personajes que a lo largo de muchos años se ha mantenido gracias a su columna, ah perdón, ha mantenido informado con mucho acierto, con noticias claras y precisas a sus millares de lectores y fans todos sus escritos cargados de ese rico picante llanero, lo que le gusta a la gente que lo lee, o como dicen en la esquina de los pendejos, allá en el desaparecido restauran el Camburiteno de Araure, un rico Venao, para referirse al suero con picante.
Rafael "Pepe" Roldan, El Temerario
Nos conocimos una tarde calurosa de estas que hacen en el llano, en la esquina de Gómez López, esa conocida taguarita llamada el Palmar, o simplemente la esquina de UPI, algo parecido al kiosco de Navas, ya cayendo la tarde, estaba sentado en una butaca en un lúgubre rincón, su lugar preferido para tener control de todos los que llegan al lugar, en la barra que José Agraiz atendía con alegría, allí escondido se pegaba una negra tercia, allí comenzó nuestra amistad, que hemos cultivado y hasta compadre somos, pues no me quedo alternativa, no me pude negar, ya que me pago para que lo hiciera mi compadre.
Con Pepe, como dice la canción, “no siento nada”, pero lo que si siento es una gran amistad y mucha admiración, que con el pasar del tiempo seguimos siendo fieles a nuestros principios y en todos sus sentidos, hasta con discusiones incluidas a veces, pero nuestra amistad se conserva.

Casado con su flaca de oro, como él le dice a su esposa Nazaret Mogollón, 9 hijos, los últimos dos ya médicos cirujanos, viven en el barrio Colombia I, en pleno centro de la ciudad, y Pepe espera el Yutong para ir a la plaza Bolívar, le da flojera caminar.
Al compis, como nos tratamos, seguiremos juntos por muchos años más si Dios así no los permite, y desde esta tribuna que me dio el honor, le vaticino a él y a su columna El Temerario larga vida y éxitos, que continúe  con su temple temeraria, que nunca aflore el temor sobre él, que Dios le dé luz y sabiduría para que siga informando como él lo sabe hacer, sin temor.

Rafael Roldan sigue haciendo de  las suyas con ALOERT, CRGV, y CNP, gremios que lo soportan, pero es un asiduo defensor de los derechos de cada miembro, es gremialista, asiste a reuniones pautada y es infalible a la hora de las celebraciones.
Sigue como periodista a destajo, trabajando aquí y allá. Sus pasos se sienten en Acarigua que lo vio nacer y lo vera morir, su caminar lento y erguido, el saludo de los transeúntes por esas calles con alegría y respeto le dan, su inmaculado recuerdo de los espacios que han desaparecidos pasan por su mente.
A Pepe lo recordaran como un hombre probo, honesto y trabajador, y que no le tembló el pulso para escribir sin miedo, claro, breve, preciso y conciso, con mucho profesionalismo, veracidad y objetividad.
Lo que hallas amado quedara, el resto es solo cenizas.



Manuel Jesús de Abreu:
 Un portugués en Portuguesa





Por Mario Manzanares Parra
En el ocaso de la II guerra Mundial, llegaron a Venezuela procedente de casi toda Europa emigraciones de personas que lo habían perdido todo, producto de la ambición de algunos que se creen Dios, creyendo que pueden decidir por la vida y el futuro de los demás.
Esos hombres y mujeres llegados desde Portugal, Italia, Francia, Alemania, entre otras naciones, comenzaron a poblar a una Venezuela que también había sufrido el combate muchos años antes producto de la guerra de Independencia y luego la guerra Federal. Que causaron a nuestro país miles de fallecidos, amén de los muertos que han dejados las dictaduras que nos gobernaron por casi cien años.
El puerto de La Guaira fue objeto de llegadas de embarcaciones de gran calado, sobre todo cargueros, donde llegaron emigrantes a este país extraño para ellos, pero lleno de bondades. Llegaron cargados de deseos  e ilusiones para rehacer sus vidas, sus familias y echar raíces en este suelo de oportunidades para ellos.
En 1945, llega a La Guaira un humilde hombre de pequeña estatura proveniente de Portugal, este humilde portugués era Manuel Jesús de Abreu, allá encalló por vez primera, y unos años después llegaría a Acarigua, tierra que lo recibió con amor; aquí se estableció, hizo familia y contribuyo con el crecimiento de la ciudad, aquella a la que un dial leo vivió 66 años, hasta que un día su cansado cuerpo nos dejó, nunca más se ira de Acarigua.
Con tan solo 29 años, joven aun comienza su periplo en esta su segunda patria, Venezuela era gobernada por el General Isaías Medina Angarita, gobierno este que brindo todo el apoyo a los emigrantes europeos, dándoles una nueva vida, llena de esperanzas para triunfar.
Don Manuel de Abreu, su primera parada luego de pisar puerto agarro su maleta y tomo rumbo hacia el oriente del País, buscaba donde olvidar la guerra y sobre todo establecerse, al parecer no le gusto el clima oriental y lo que le ofrecían por allá. Tomo sus maletas otra vez y tomo por asalto a los Andes, del calor al frio, llegó a Mérida donde duro unos años residenciado, y ya con 35 años encima emprende un definitivo puerto y llega a Portuguesa, al llano y se establece en Acarigua, hasta la ora de su muerte.
Durante su estadía en esta tierra, se reside en la Fundación Mendoza, y funda el archiconocido “Bar El Lusitano” frente a la plaza Bolívar, donde aún se mantiene, donde Don Abreu abrió sus puertas.
Fueron 60 años laborando por la ciudad y su  crecimiento, en Acarigua crio a su familia María y Manuel de Abreu, y a su hijo natural Pablo, un hombre de trabajo.
A este hombre de bien, ya en su decadencia, en el ocaso de su vida, se observaba cada tarde sentado debajo de la sombra de un frondoso jabillo en el canal frente al Jacinto Lara, frente a  su casa.
Cada tarde cruzaba la prolongación y  de la Libertador  y cogía palco, con 90 años a cuesta aún era un gran conversador y dicharachero, le gustaba contar chistes y sus anécdotas, hablaba un español muy enredado, no se pudo sacar el portugués de su hablar; en mis tertulias con el disfrute mucho de sus enredada lengua, trataba de entenderlo y disfrutar de su gentil compañía aunque fuera por pocos minutos.
Cada Tarde Don Manuel, parecía que conocía la ora que yo pasaba por el lugar, ahí siempre estaba el esperándome para conversar, yo no rehuía. Me conto las penurias de la guerra y todo lo que sufrió. Estaba agradecido de Venezuela que abrió sus puertas y a los venezolanos el corazón, y me decía que él nunca dejaría sus raíces portuguesas, aunque se sentía más venezolanos que de muchos nacidos aquí.
A los 95 años, casi un silo, Don Manuel de Abreu fallece dejando un vacío para sus familiares y para los que tuvimos el honor de conocerlo. Se nos fue el viejo Manuel, ya el jabillo frondoso no escuchara mas su voz, ya no lo cobijara del sol con su frondoso follaje el cuerpo curtido por los años de este gran viejo, que a solas le contaba sus penas, sus amores, sus penurias, sus chistes, con palabras que solo ellos dos comprendían.
La banqueta llora su partida, Don Manuel ya no la utilizara más, ya no sentirá su calor, ni su risa triste, su melancólica voz; el canal ya no escuchara su penosa tos pesada, que hacia vibrar su pequeño cause.
Ya no se escucharan más sus chistes, los que se lloraban entender, igual nos reíamos. Si se cayó para siempre Don Manuel, ahora espera a sus compatriotas en los puertos del cielo, para conversar como solo él lo sabía hacer en la tierra, Don Manuel Jesús de Abreu, que Dios lo ponga en su santo lugar.







Rodrigo Rodríguez:

 De mecánico diesel a fotógrafo






                Por Mario Manzanares

EL legendario fotógrafo Rodrigo Rodriguez
Este humilde personaje,  de la mecánica, dela fotografía y también un poco de la medicina natural, llego a Portuguesa y aquí se quedó por siempre.
Ya anda por Acarigua como dice la canción de Piero, “Como perdonando al tiempo”, eso que el retrato hoy le pasa factura, ya no anda en moto, ni con su bolso y menos con su añorada compañera de toda una vida, su cámara.
Con un bastón, su nuevo compañero, se pasea por sus queridas calles acarigueña, aquellas que tantas veces lo vieron pasar y que muchas otras fotografió, con su vieja y famosa Pentax K1000, hombre culto por demás y caballeroso, pero los años no pasan sin dejar huellas y hoy día Rodrigo Rodríguez ya no tiene esa mirada aguda de fotógrafo, la luz de sus ojos, la que dibuja las imágenes en nuestro cerebro, se ha venido apagando y ya no es igual que otros años, cuando la juventud aun andaba con él. 
De nacionalidad colombiana, habla de Venezuela su segunda patria, como si fuera nativo de aquí; es que Rodrigo es un hombre agradecido con este país, que le abrió sus puertas para que aquí se quedara, como un portugueseño más.
Este hombre, nace en un hermoso pueblo, cerca del municipio Socorro, en la cuna de grandes montañas y majestuosos ríos, así es Simacota Santander, en esa bella comarca al norte de Colombia nació este fotógrafo Rodrigo Rodríguez. A Simacota se llega por carreteras bien pavimentadas, son 14 kilómetros de bellos paisajes. Es cuna de la famosa y recordada “Revolución de los comuneros”, de la cual toma su nombre esta provincia colombiana.
En esa localidad nace un 22 de noviembre de 1954 Rodrigo Rodríguez, nos cuenta que para llegar a su lar natal, en la ruta debe cruzar el río Suarez, raudo y caudaloso, pasa por debajo del puente Vásquez, lugar este que marca el límite fronterizo con sus vecinos del Socorro; son kilómetros de frescura, paisajes montañosos, verdes follajes y de fincas agrícolas y hatos ganaderos, alrededor de estas majestuosas cercas al más añejo recuerdo colonial, paredes de piedras, bien labradas.
Rodrigo pasó allí toda su niñez y parte de su juventud, al lado de sus padres, estudio su primaria y secundaria en las escuelas de su pueblo, recuerda también haber hecho curso de Mecánica Diesel en el SENA, algo parecido a lo que es el INCE aquí en Venezuela.
Se viene a Venezuela dejando su gente, se aventura en busca de una mejor vida y aquí en tierra de Bolívar la consiguió años después, era tiempos duros en Colombia, y esta tierra lo recibió  con los brazos abiertos y extendidos. Llega un 27 de noviembre de 1972, hacia unos días que había cumplido 18 años, aterrizando en la parroquia guanareña de Agripaca, algo así como un asentamiento campesino, para él fue un descontento total, no era lo le habían pintado antes de salir de su pueblo.
De ese asentamiento salieron para Ospino, allí encontró otro panorama, se instaló como mecánico diesel a trabajar yéndole bien, pero aún estaba lejos de lo que sería su pasión y verdadera vocación, la fotografía.
En Ospino trabajo con un argentino de nombre Mario que era agricultor, el coco su mecánico de su maquinaria. El trabajo era duro recuerda Rodrigo, pero de buenos beneficios, duro muy poco tiempo en ese lugar; recogió maletas y llego a Acarigua, donde permanecería hasta la actualidad instalándose en la comunidad de Bella Vista I.
En Acarigua se hospedo por casi seis meses en el conocido hotel Rio, en la antigua calle 11 hoy 28, al lado del reconocido para la época como el Mini Café, suerte de paradero de casi todos los fotógrafos de la ciudad, allí convergían todos para esperar sus trabajos fotográficos, ya que el laboratorio quedaba cerca y ahí se podían refrescar y conversar, fue allí su primer contacto con la fotografía, la providencia le mostraba su verdadero camino, por el que ha transitado los últimos 40 años.
Rodríguez comía allí y tomaba su cafecito cada mañana, atendido por doña María, dueña del lugar. Cuenta Rodrigo con mucha nostalgia, que aquellos encuentros se fueron haciendo más frecuente cada día, conoce su primer amigo fotógrafo su coterráneo Armando Ibarra, todo un personaje en el reporterismo gráfico del estado, de variadas anécdotas en la prensa regional. Ibarra hace poco (2018) muere en su natal Colombia, donde sucumbió tras penosa enfermedad. Allí también conoció a otros coleas de él, que se unirían a su lista de amistades, donde se cuenta a Rafael “Gocho” Noguera, su fiel amigo, de quien hablaremos después; del Gocho recuerdo yo, que fue mi fotógrafo de mi graduación de bachillerato y fue a entregar las fotos a mi casa un día martes, mi viejita Carmen le dijo venga el sábado, y el Gocho, en la vereda rompió mis fotos, años después lo vi siendo yo su colea, le recordé ese episodio, él nunca se imaginó, que yo recordaría aquel lamentable malcriadez de él.

De igual forma Rodrigo, siguió haciendo amigos, conoció a Jaime Torres, también colombiano, un trotamundos de la fotografía de su tierra natal, Jaime llego a Barinas y luego a Portuguesa, en la ciudad Márquez fue fundador del Circulo de Reporteros Gráficos de Venezuela, y aquí por muchos años estuvo vinculado al Diario Ultima Hora; ellos han cultivado una añeja amistad que aún conservan.
Recuerda Rodríguez, que para la época por allá en 1976, existía el primer diario de los portugueseño, que estaba ubicado cerca del conocido centro comercial Cristal, y casi todos los pocos fotógrafos que habían trabajaban allí, había mucha demanda y le comenzó a gustar la fotografía como medio de trabajo; ya contaba con algunos conocimientos teóricos y para completar lo que sabía compro una enciclopedia de fotografía, aprendiendo totalmente la teoría y paso seguido compra su propia cámara y se inicia a capturar sueños, sonrisas y tristezas, ya es fotógrafo. Se inicia en la fotografía de llaveritos, su parada seria la avenida Libertador esquina de Hotel Las Majaguas, ahí dio sus primeros  pasos, para esta época ese trabajo de llaveritos desapareció del mercado, para los años 80 era toda una novedad cargar una foto en llavero.
 Con la enciclopedia comprendió muchas cosas que estaban allí escritas, pero en definitiva la práctica es la que hace al monje y también al fotógrafo.
Fue una época, nos dice Rodrigo, que si se quiere de oro, desde 1976  hasta finales de la década de los 90, el trabajo fotográfico era un negocio redondo, dejaba buenos cobres, muy lucrativo y económico y se podía ganar para vivir bien.
Hoy en pleno siglo 21, es malo ser fotógrafo, la tecnología es buena, pero para los que vivimos de este trabajo nos a dado muchos dolores de cabeza y hasta nos ha hecho cambiar de ramo, pero ya tampoco somos ningunos muchachos para comenzar de nuevo a explorar otro campo laboral, con rabia e impotencia en su rostro, con voz quebrada nos aclara Rodrigo. 
Don Jaime Vargas, periodista y reportero gráfico, fue un gran promotor de esta loable profesión aquí en Acarigua – Araure, que muchos hicimos como nuestra con verdadero profesionalismo, él fue un pionero que abrió un laboratorio fotográfico ubicado en Araure cerca de la plaza Bolívar, donde hacían el copiado de nuestro trabajo a bajo coste. También existía Fotos 1000, Foto Tokio en la vía al Palito, y diagonal a la añeja zapatería Maracaibo aún se encuentra ubicada Fotos Vargas. Unos años después en los 80 abriría sus puertas Foto Lugo, del profesional de la lente William Lugo.

Unos años después se instalarías Fotos CEFOT, Foto Centro, Foto Ya de poca duración en la alianza, al lado de Comercial Páez. Las dos primeras mencionadas son de Francisco Vargas, hijo de Don Jaime, quien tomó el relevo de su padre, dando también buenos precios a todos los profesionales, manteniendo la competencia en el ramo.
Fueron muchos con los que Rodrigo cultivo amistad, entre ellos se cuenta José Alberto Portilla, “El Peruanito”, “El Verdugo” al que no recordó su nombre, Klaus Opresko Dull, ganador del Premio Nacional de Foto
grafía, siendo corresponsal del Diario El Nacional, todo un señor de la cámara, de pocas palabras, con Klaus se cumplía la décima de que “Una buena fotografía dice más que mil palabras”, todos estos ya sepultados; así los recuerda Rodrigo con un nudo en la garganta, entre sollozos.
Sigue adelante y dice, “era otra época y todos éramos unos muchachos (sonríe), refuta y nos gustaba tomar sanamente, para ello estaba “El Noche y Día” en la alianza donde se ubica hoy Banco Mercantil, El Mini Café, La Terraza, Hotel Jardín, El Flora, entre otros establecimientos”.
“La competencia entre nosotros era sana, aunque habían colegas que eran unos bellacos y les gustaba repisar a los clientes de dinero y salir a venderles las fotos primero que uno, eso era válido entre nosotros, pero era una práctica deshonesta”, aclara RR.

Continúa y nos dice que lora estabilizarse y conoce a Alicia con la que se casa y con la que engendra su único hijo, con ella dura unido hasta el día de su desaparición física, un primero de mayo, se le hace un nudo en la garganta al recordarla.
Me convertí en el fotógrafo exclusivo, recuerda con orgullo de Pozo Blanco, cuando su director era el profesor Humberto González, a él le gustaba y le apasionaba la conservación ambiental y semanalmente hacía para educadores de preescolar Talleres y Seminarios, estudios avanzados y yo aprovechaba para tomar las fotos de las entregas de certificados, eso dejaba buenas ganancias para el hogar ya conformado con Alicia.

También nuestro entrevistado fue fotógrafo exclusivo del famoso Baile de las Debutantes, evento anual que se realizaba en el Club Italo Venezolano, en La Romana, un evento muy promocionado por los medios, consistía en la presentación  a la sociedad de las lindas Quinceañeras de la alta sociedad, allí se presentaba afamados agrupaciones nacionales como la Billos y Los Melódicos, esta última con su bella vocalista Liz con tan solo 23 años, se presentó aquí, y canto en esta gala, dejando escuchar su encantadora voz.
A la cabeza de este prestigioso evento, se encontraba el señor Jaten, Antonio Manjaka, Carrasco, entre otros miembros honorables del Rotary Club; quien no recuerda esas memorables galas con esas bellas señoritas su presentación ante la sociedad.

Acarigua comenzó a desarrollarse aceleradamente, se llenó el centro de negocios, se mantuvieron varios años más, comercios emblemáticos como Su Bar, La Terraza, Todo a Real, El Reloj Musical, los cines Alianza, Curpa y Páez; en muchos de estos negocios los fotógrafos eran clientes fijos, luego de finalizar se jornada diaria.
Ya el club Páez había abierto a la sociedad, llego a competir con el Araurigua de Araure; en  esos salones del club Páez se hacían fiestas de galas de las mejores familias de la ciudad, hoy convertido en museo.
 La avenida El Trayecto, hoy 5 de Diciembre, estaba engransonada, luego sería asfaltada en la democracia representativa a lo que es hoy día una arteria vial de mucha importancia para ambas ciudades y que las une; va desde el Bulevar San Roque hasta el Puente Araure. En ese bulevar me cuenta Rodrigo que había a su llegada una bomba de gasolina Shell.

Rodrigo envía este mensaje a todos los venezolanos que lean esta crónica, “cada venezolano hijo de esta gran nación, debe cambiar el modo de pensar, para cambiar el modo de actuar”, a Rodrigo Rodríguez le duele tanto este país como a cada nacido en estas tierras. Al colega con aprecio.

Adelmo Hernández el polifacético


José Adelmo Hernández Pérez: De dirigente cooperativista-vecinal al deporte acarigueño


Mario Manzanares
 José Adelmo Hernández P. cuando era
estudiante de la Universidad Carabobo
Para el año de 1958 ya había cumplido 358 años la ciudad de Acarigua, ya estaba instalado el progreso acelerado que había llegado diez años antes con la implementación del Plan Arrocero Nacional, impulsado por el gobierno a estas tierras de San Miguel de Acarigua y la virgen de La Corteza, convirtiéndose así lo que hoy cincuenta años después la Capital Agro industrial de Portuguesa y Venezuela.
Este impulso agrario hizo que vecinos del estado Lara, Barinas, Apure y Cojedes, migrarán a este pujante estado, ya para la época en Acarigua existían muchos barrios constituidos, ya la ciudad contaba con calles y avenidas bien delimitadas, el comercio comenzaba a florecer y se veían los primeros vehículos de paseo y carga tránsito por estas vías, y esos barrios populares que nacieron en esa década de los 50, Villa Pastora era uno de ellos, que llegó con este nuevo crecimiento, esta vez hacia la entrada a Acarigua por donde estaba ya ubicada la Reja de San Carlos.
Y fue a esta pujante comunidad donde llegaron muchos con el afán de crecer tanto en lo familiar como en lo económico, o por lo menos vivir bien. Para ese momento histórico Acarigua ampliaba horizontes y abría puertas a los foráneos, para que todos los que llegaran no se sintieran como extraños, sino como en su propia casa. Así como muchos otros, la familia Hernández Pérez llegaron oriundos del estado Lara, del caserío El Mayal, distrito Palavecino, lanzaron anclas en el naciente barrio de Villa Pastora 2 (hoy por capricho de los concejales del municipio Páez, el lugar donde nació la comunidad es Villa Pastora 2, y donde finaliza la barriada es el sector 1, cosas que no nos dejarán de sorprendernos.
Rosario  Arjona Carrillo


José Adelmo Hernández Pérez, como todos lo conocemos, hoy con 72 años y con su cabeza llena de nieves de los años, y de la experiencia, con más de 60 años residenciado en esta ciudad que lo adoptó, y aun en el mismo barrio que lo recibió por vez primera: dice Adelmo que se siente Acarigueño de pura cepa y que todo lo que a logrado en la vida, se lo debe a sus padres José Valentín Hernández, ya fallecido y su querida mamá doña Romelia Pérez de Hernández, honorable mujer que vio crecer a sus hijos en este pueblo que les extendió los brazos y los acogió con alegría; esta humilde familia aún reside en el mismo lugar donde comenzaron a labrar un techo y la prosperidad que ellos venían procurando.
Este  personaje que cada mañana con el cantar del gallo se levanta y cruza caminando el centro de Acarigua, barbudo desde su adolescencia, en monos o en jean, con una tabla al estilo liceísta, saludando a sus amigos, hace su parada obligatoria mañanera en el kiosco de Navas, allí compra los diarios Meridiano, Líder, Última Hora y Ultimas Noticias y luego de charlar un rato se retira a su lugar de trabajo. Adelmo es un buen lector y devora cada mañana la prensa que se consigue, le gusta estar bien informado, sobre todo en el mundo deportivo, lo que lo apasiona desde niño.
José Adelmo, como sus padres lo bautizaron, estudio hasta el cuarto grado en su pueblo natal. Con su llegada a Acarigua, continúa su primaria en la moderna escuela Hermanas Peraza en Campo Lindo, la más cerca de su hogar, unas seis cuadras, pero Adelmo lo hace en la escuela vieja donde hoy funciona el Centro de Diagnóstico Integral (CDI), allí cursa 5 y 6 grado, donde con mucha nostalgia le llueven recuerdos de sus viejos amigos de su recordada escuela de su pueblo natal.
Recuerda que cuando salían a recreo en las Hermanas Peraza en el primero que tenía en su nuevo plantel lo invitaron a jugar algo nuevo desconocido para el “taquillao” y en pleno juego y por circunstancia de la vida, sin querer queriendo derriba a un compañero jugador quien se sintió agraviado y muy molesto lanza una amenaza que para Adermo era desconocida, “te espero en la salida”, a la cual no le hizo caso que un primo Nemecio "Mencho" Peraza, recientemente fallecido y otro muchacho le explicaron las consecuencias del significado de esas palabras; y siguiendo los consejos de su padre, que un buen día le dijo que los problemas se deben afrontar para cortar cualquier malentendido, acudiendo a la cita del ofendido; pero con la buena suerte para él, que sin pedir apoyo apareció el guapetón de la escuela, William Cordero y le pregunta al ofendido que era Luis Silva, quien esperaba en la salida para cobrarse la ofensa: William "El Sapo" Cordero le pregunta a Luis, Tú vas a pelear con el chamo nuevo, e insistió con la pregunta y en eso sale de la boca de Luis Silva, si voy a pelear y contigo también: a lo que respondió Cordero, eso era lo que yo quería escuchar y se trenzan a pelear llevando la peor parte Silva, la culebra de Adelmo; los hermanos Rojas (Henry, Neils, Terry y Larry) hoy día residen en San Rafael de Onoto, se lo tuvieron que quitar a Cordero, le dio una buena tunda. Desde ese día nadie más se metió con el flaco Adelmo, porque pensaban que era amigo del guapetón Williams Cordero, al que ni siquiera conocía.
También recuerda Adelmo, las caimaneras de béisbol que jugaba en su pueblo, el deporte que lo apasiona: cuando llego aquí practico en el viejo y desaparecido estadio “Roseliano Pérez”, bajo la tutela y mirada del inmortal y eterno entrenador Miguel Herrera. Jugo pelota toda su juventud al lado también del periodista-pelotero José Tomás “Che” Unda, a quien admiro y respeto también,
Formó parte del equipo Portuguesa BBC, donde fue catalogado como un pelotero regular.
Desde el 29 de agosto de 1958, que llegó Adelmo Hernández a Acarigua, ha sido de bendición para él y su familia la estadía en estas tierras del catire Páez.
Saca a relucir de su memoria y me dice que la señora María Manzano, dueña de la casa donde vivía Adelmo y su familia a su llegada a estas tierras, en su primer día de clase, doña María le dio un real para llevar para la merienda un real ya el habia comido y por glotón pidió en el kiosko un pan guamero, por su parecido al fruta guama, y un refresco el cual no pudo comer completo dándoselo a un niño que no conocía, pero termino siendo un compañero de clase, y nada menos quien tomaría su lugar en posterio pelea, me refiero Williams Cordero, suerte de recién llegado, diría yo.
Regresa al pasado y me dice que, en su juventud existía diferencias entre los acarigueño y los araureños, y aún persisten pero en menos cuantía que antes, los de Araure no entraban a Páez y viceversa, yo iba para ambos lados sin problemas, simplemente porque yo era larense; iba a la quebrada de Araure  me bañaba sin problema, me preguntaban de donde era y decía de Barquisimeto. Gracias a Dios nunca, ni antes y mucho menos en esta etapa de mi vida e tenido problema con nadie.
Mis estudios de secundaria me dice que, los realizó en el Instituto de Comercio Acarigua, hoy Escuela Técnica Ademar Vásquez Chávez, para ese momento estaba ubicado en la avenida Real, hoy avenida Libertador, al lado de Copei, luego sería mudado al plantel que hoy tienen entre Campo Lindo y El Algarrobo. De allí egresó como bachiller Mercantil, integrante de la primera promoción, saliendo de allí a estudiar Administración a la Universidad de Carabobo, iba de vez en cuando y logre llegar hasta el 7mo. Semestre, no logre culminar la carrera, ya que me enferme y los médicos no daban con mi problema de salud, ya contaba con 22 años. Comencé un tratamiento y me retire de la U.C. Dure un año sin estudiar ni trabajar, regresando a Acarigua, aquí comenzó mi amor por el trabajo social, ingresando a las Cooperativas del estado Portuguesa y hacíamos trabajos en las aso vecinos que se llamaban “Juntas pro-mejoras” que a través del movimiento cooperativista se trabajaba para resolver los problemas que tenían las comunidades, activando para ello un comité que se llamó “Comité del barrio en crisis”, se hizo un grupo de varias comunidades con problemas y en base a eso peleábamos por las mejoras del barrio que se escogía uno por uno hasta lograr capitalizarlas conquistas vecinales.
Un buen día, recuerda aún en su memoria intacta, tomaron muy temprano a CADAFE jóvenes y adultos todos por igual, un supuesto amigo mío que era policía, con aires de grandeza, llega a la toma y pregunta ¿Quién es el que conduce la toma¿, alguien del grupo rito “todos”, al policía no le quedó más alternativa que quedarse y cuidarnos, a las doce del mediodía nos dijeron “salió un camión” cargado de tubos para colocarlos en La Cortecita, enviamos un motorizado a seguir el camión, al regresar nos informa que el camión tomó la ruta de Mijaguito, y como a las 8 p.m. fue que comenzaron a colocar los pilotes en el barrio, y dimos por concluida la toma, así luchamos por todos los barrios, esa fue mi primera incursión en esas lides vecinales, en 1973.
La década de los 70 fue muy fructífera para mí, señala Hernández, en 1977 se comenzó a pelear por el deporte, nos organizamos y empezamos la lucha ardua en pro de las canchas de los diferentes barriadas, un día un vecino dueño del taller El Andino, me dice Adelmo, “que vamos hacer, el barrio se nos está llenando de malandros”, yo era aún un muchacho , Villa Pastora era la zona Roja de Portuguesa; fuimos de casa en casa invitando a todos los jóvenes a hacer deporte y cultura, hicimos una gran encuesta con varias alternativas deportivas y la opción ganadora fue el fútbol, y el señor sabía que a mí no me gustaba el balompié sino el béisbol, yo solo respondí, los jóvenes respondieron y ya decidieron por el fútbol, así que fútbol será.
Se comenzó con el grupo del barrio a organizar el 1er. Campeonato de fútbol en Villa Pastora, en un terreno baldío  ubicado justo detrás de mi casa, se luchó por ese terreno para la cancha, pero la policía era anti deportistas al parecer y nos desalojaron, en vez de apoyar la iniciativa a la actividad deportiva, el terreno era de un ricachón, lo apoyaron a él; era un conocido banquero italiano. De allí nos fuimos a donde está ubicado el hoy estadio “Rosario Arjona Carrillo” donde se ubica Villa Pastora 1, nombre este escogido por los propios habitantes del sector, para homenajear a esa gran luchadora social de Portuguesa.
En esa cancha se llegó a organizar los mejores campeonatos de fútbol popular mucha participación, logrando disminuir el flagelo de las drogas y la delincuencia bajando el índice delictivo en la zona, gracias al fútbol.  Luego llegaron las mejoras al estadio, cerca, luz, camerinos y tribuna, y se comenzó a jugar de noches, y hasta el sol de hoy la cancha sigue en pie y todavía está activa.
Cuando veíamos desadaptados. No peleábamos con ellos, les hacíamos entender que era un lugar para la sana práctica deportiva, y se retiran de buena manera.
Se fundó la liga de fútbol “Rosario Arjona Carrillo” y durante más de 20 años me mantuve al frente de la presidencia, y llegó el relevo y di un paso al lado, y allí está un grupo ejerciendo una gran labor al frente de esta. Me inicie en 1977 y mi gestión al frente de la liga finalizó a finales de los 90, me alejo porque entró la política, fue allí cuando se dividió en dos toletes mi querida Villa Pastora, hicieron un despelote, por donde nació el barrio hoy es Villa Pastora II que debería ser el uno, y el uno es el final de la comunidad donde quedo la cancha por la que luchamos, esa fue una de las causas que me alejaron del fútbol y la liga, e inicio mi periplo en la Asociación de Béisbol de Portuguesa, siendo Secretario general en juntas directivas sucesivas, que presidieron Ramón Herrera Mora, Nelson Campos, y Alcides Sánchez.
En el fútbol de Villa Pastora surgieron buenos jugadores como Carlos Cabañas ex selección nacional Venezuela. También grandes rivalidades deportivas que llenaban el estadio, equipos como La Diez de Campo Lindo, La Canal, Andrés Bello, Villa Pastora, entre otras, eran trabucas que la gente quería ver jugar. De esa liga surge grandes batallas futboleras y jugadores extraordinarios como el “Chirgua” un defensa central que metía miedo, entre otros. El profesor de educación física Raúl Pérez, ya jubilado de la hermanas Perazas, dio sus primeros pininos de aprendí de árbitro de fútbol en esta liga, comenzó a caminar y llegó lejos, se paseó por los mejores estadios del fútbol sudamericano en copas Libertadores, logrando ser uno de los primeros árbitro FIFA de Portuguesa, después vendrían otros. También dirigió encuentros del fútbol profesional venezolano.
Hernández es un apasionado del mundo deportivo, le gusta estar organizando eventos, ha logrado  transmitir sus enseñanzas de generación en generación a los nuevos dirigentes que se forman en la lucha diaria.
Actualmente trabaja en el Instituto Municipal de Deporte y Recreación de Páez, desde hace más de una década, siempre en favor de la juventud acarigueña, dando su ejemplo y el valor de la responsabilidad que debe tener el atleta así como también el dirigente. Con Imderpaez a organizado infinidades de eventos deportivos, logrando con su trabajo la masificación deportiva, en disciplinas tales como el fútbol menor, kikimbol, béisbol, voleibol, entre otras.
Actualmente Adelmo  Hernández, ejerce función de profesor especialista de deporte y recreación en la escuela “Benjamín Montilla” donde realiza una loable tarea de dirigir a la nueva camada de niños y niñas de la comunidad que lo ha visto envejecer de cuerpo pero no de espíritu luchador y soñador, Villa Pastora.
Su mejor época ha sido esta, me cuenta que desde hace mucho tiempo su sueño era enseñar en un plantel educativo pero que no había estudiando docencia pero le gusta, hoy cumple ese sueño de educar, y seguro lo hace muy bien, ya que su vasta experiencia como atleta primero y luego como dirigente social y deportivo, lo han hecho acreedor de un bagaje significativo de conocimiento que está poniendo en práctica con estos nuevos jóvenes del futuro de Acarigua.
Aun cada mañana sigue siendo una fija en la mejor y única esquina caliente de Portuguesa y de Acarigua, la insuperable ya que el nombre se lo dio el pueblo y no la alcaldía, me refiere a la Esquina de “Navas”. Allí siguen pernoctando aun sin prensa en su kiosco muchas personas amigas de este populoso personaje, con más de 50 años vendiendo noticias tanto nacionales como regionales, esquina está donde llegan los más calientes chismes de las ciudades hermanas Acarigua-Araure.
En ese lugar Adelmo, conversa siempre pausado y comedido ya que no le gustan los enfrentamientos de palabras y menos discutir de política, de esas conversaciones no queda nada provechoso, por eso las rehuyó, me aclara con voz áspera Hernández.
En esa famosa esquina, se encuentra con otro fijo allí el profesor Jorge Asuaje, gran conocedor del deporte portugueseño y un historiador a carta cabal, y ex entrenador de béisbol menor, ya jubilado; y años atrás con otros personajes apreciados como Tomás Moncanut profesor ya desaparecido de la Técnica Industrial, con José Tomás Unda, periodista deportivo quien era una fija también, allí a que Navas conseguía información que publicaba o en Última hora o en El Regional periódicos donde ejerció su profesión, ambos dejaron sembrados en Adelmo grandes enseñanzas; Asuaje aun sigue comiendo y hablando de su pasión, el béisbol. Pero siguiendo con Adelmo, es un personaje que anda por estas calles de Acarigua de ayer y de hoy, seguro que siempre caminara en este pueblo que lo vio crecer como persona y como ciudadano, y también estas calles y este pueblo lo verá callar y morir cuando Dios a si lo quiera.
Es un personaje de esos que nacen para hacer historia, esa menuda historia que el pueblo sabio siempre recordará por generaciones, y que no enseñan en las escuelas, porque no fueron a una guerra epopéyica, pero lucharon la guerra de las generaciones, la de las drogas, el ocio, el malandraje; y que solo con su sabiduría, inteligencia y sapiencia logran conquistar y salvar millares de jóvenes que escucharon sus sabios consejos de ese humilde hombre, que hoy ellos no estuvieran en este mundo. La guerra ideológica contra las drogas, es la guerra de este siglo y nadie mejor que Adelmo para enfrentar esa lucha.
Hoy día, lo vemos calle arriba y calle abajo, con su tabla metálica o su carpeta debajo del brazo, con sus anotaciones de sus notas de sus pupilos escolares; con la poca prensa que puede comprar y leer en esta crisis que vive el país con el cierre de las grandes editoras, y la falta de transporte para el traslado de la prensa a las provincias, Adelmo sigue llevando alegría, la que irradia  cada mañana, es un hombre que poco se ve mal humorado, sabe conservar su ímpetu y sus amigos son contados y sagrados. 
Para Adelmo Hernández, que ha logrado todo lo que se a propuesto en la vida, dice que llegó cargado de ilusiones a Portuguesa y cuando se vaya se irá cargado de triunfos porque a conseguido lo que muy pocos consiguen una hermosa familia, felicidad y amistades a granel. Consiguió la paz y el amor de una comunidad que lo vio crecer y lo apoya y lo acompaña en todas sus luchas.
Adelmo Hernández, un ejemplo generacional, un personaje que con amor y trabajo se ganó con creces todo lo que a conseguido en la vida. Un placer don Adelmo.





sábado, 10 de noviembre de 2018


William Lugo:  de Pregonero a Reportero gráfico



Por Mario Manzanares
Nativo de Guanarito, donde la leyenda del Silbón se sembró, allí en el cono sur de Portuguesa, nace el fotógrafo William José Lugo, un 14 de enero de 1950, ya hace más de seis décadas.
Se define a sí mismo como un romántico de la fotografía, de la que a vivido por más de treinta y cinco años de vida profesional, y que luego de ser pregonero de calle, se convirtiera en reportero gráfico.
Su infancia fue como la de todo niño, tranquila, una época donde las escuelas no abundaban y era difícil ir a los planteles porque eran extremadamente lejanos para algunos.
Sus padres Manuel Lugo, maestro de profesión, se encargó al lado de Doña Carmen de Lugo darle la crianza y las primeras letras a William, quien no fue un letrado ni mucho menos un amante de los libros, pero aprendió lo básico, pero de sus viejos le enseñaron lo duro que es ganarse la vida y salir adelante.




Cuando William era un chaval aun, sus viejos dejaron su lar natal y se vinieron al norte de Portuguesa, llegando hasta Acarigua, leo de varias mudanzas internas en Páez, tiran ancla en Barrio Bolívar comunidad recién fundada, por los años 70, La ciudad comenzaba a crecer al este de la misma.
En Barrio Bolívar ya instalado comienza su periplo como joven emprendedor y comienza a pregonar con la prensa nacional, cada mañana madrugaba. Llegaba a la librería El Ateneo del señor David, ubicada al frente dela actual casa de los abuelos, antiguamente sede de lo que fue la Seguridad Nacional y policía municipal, en la parte trasera del Banco Occidental de Descuento.
El aprendizaje en el arte de la fotografía leo unos años después, cuando contacta con el ya profesional de esta profesión el señor Jiménez, en su local comenzó a trapear  los pisos pero con la mirada puesta en las cámaras, esas pesadas cajas negras que llamaron su atención, allí estaban las convencionales Leicas, Speed Grafic, Contarex, Rico o Canon, había para escoger.
Aún estaba años luz la digitalización de la fotografía, ni se imagina siquiera.
Con Estudio Fotográfico de  Carlos Jiménez, comienza a recibir lecciones gratis en tomas fotográficas y los primeros pasos en  proceso del revelado, donde el negro Lugo se destaca, convirtiéndose en un laboratorista a tiempo completo, donde copio todos los tamaños de las fotos, desde 10X15 hasta grandes afiches, los que hacía casi desnudo,con el papel en el piso, donde se llenaba todo el cuerpo de revelador y fijador, pero cumplía con los clientes, me cuenta.
También izo de fotógrafo de estudio y eventos sociales, lo que dejaba buenas ganancias y se comía bastante, todo ello en la fotografía a blanco y negro.
La era del color a William Lugo lo agarro en su propia empresa, “Foto Lugo”, ubicado en pleno centro de Acarigua, al lado donde hoy se ubica Foto Vargas, de Don Jaime Vargas, uno de los propulsores de esta profesión en Portuguesa, aun Foto Vargas está en el mismo lugar que ayer. En esa pequeña bodega fotográfica Lugo comienza a labrar su propia vida y con su trabajo tesonero le da de comer a su extensa familia de 14 hijos, el coleguita nunca compro un televisor porque era como él, a blanco y negro.
En los años 70 nace en Acarigua-Araure el primer diario de  Portuguesa “Ultima ora” ya con casi cuatro décadas informando al estado, llevando la mejor información a todo el territorio, El diario abrió las puertas a muchos fotógrafos para incursionar en el periodismo gráfico, entre ellos a William Lugo, que se convierte en unos de los primeros que probo esvisionerosa suerte de fundador, quien ejerce como laboratorista y también fotógrafo de fuente de calle por varios años, se enamora de esta nueva pasión, el reporterismo gráfico.
Ya se había fundado en Venezuela el Circulo de Reporteros gráficos de Venezuela en 1943 y en Portuguesa se olía aire de cambios, y al lado de un grupo de  loran en 1980 se funda la seccional Portuguesa del gremio CRV, al lado de un connotado grupos de grandes fotógrafos, donde aparecen entre los primeros 12 agremiados Miguel Dinapoli, Josué Campos, Luis Escalona, Hernán Rivero, Víctor Morales, Obed Figueredo, Vicenzo Dinapoli, Armando Ibarra y William Lugo.
Luego de su `partida de Última hora, pasa por los diarios El Informador y El Impulso, como corresponsal, dejando constancia de su experiencia y trabajo, dejando muchas  imágenes en el recuerdo, y dejando también su buen ojo para captar emociones.
Años después llegaría a la alcaldía de Ospino, donde laboro por diez años como reportero gráfico de la oficina de prensa de ese despacho municipal, laboro con varios alcaldes. Luego se mudaría al Instituto Municipal de Deporte y Recreación de Araure (INDERA), allí lo acogieron Juan Pablo Guzmán, Nixon Rodríguez y Francisco López, y en estos momentos disfruta con su esposa Lolimar de su jubilación y de vuelta en el cono sur, pero esta vez está en la capital Guanare, pasando un día diferente con su gente.
Ya retirado del ambiente fotográfico vive tranquilo, padeciendo los achaques de viejo y disfrutando de sus nietos.
Los Lugos, aparte de William son una familia de fotógrafos, a él se une José Melquiades Lugo, y más recientemente el hijo de William, Wilfredo quien laboro también al igual que Melquiades en el Diario Ultima hora, todos miembros del CRGV.
William Lugo a sido un gremialista, un luchador por las reivindicaciones de los reporteros, así como un asiduo representante  en los juegos nacionales deportivos de Periodistas en la disciplina de bolas criollas, donde a logrado colocar en su cuello varias preseas entre dos  oro y dos bronce, en Ciudad Bolívar, Lara, Cojedes y Apure.

Aun activo en el deporte sigue siendo una ficha fija en el equipo de bolas criollas y en las actividades gremiales tanto del CNP como del CRGV.

A lo largo de su trayectoria reporteril, gracias a su buen trabajo logró ganar varios premios en fotografía, tanto municipal como regional, dejando constancia de su trabajo.

Ya retirado de la fotografía se retira a la calurosa Guanare, con su camarita como compañera y su gordita Lolimar, dejando en esta ciudad acarigueña un cumulo de amistades.

Continúa con su pasión deportiva las bolas criollas y el dominó, pero también le gusta asar carne, sobre todo cuando no la compra él.

William, como le decimos sus amigos sabemos de su amistad, es conversador y colaborador y también un fosforito. A ese moreno ido de la actividad fotográfica, vive buscando que hacer, es inquieto y ya con varios abriles encima, con la cabeza llena de nieves y su paso lerdo, ya es hora que este colega deje ya la presión y viva de su pensión, que haga lo que no hizo a lo largo de su vida laboral, que viva a plenitud sus últimos años, que transite con su familia,  los años que Dios le quiera aun dar. Mi compadre William.